Revista Iberoamericana de Educación (2026), vol. 100 núm. 1, pp. 105-122 - OEI

https://doi.org/10.35362/rie10017030 - ISSN: 1022-6508 / ISSNe: 1681-5653

recibido / recebido: 05/07/2025; aceptado / aceite: 18/12/2025

Educación inclusiva y formación ciudadana en la dcencia: ApS, soft skills y educación ambiental

Educação inclusiva e formação cívica no ensino: aprendizagem-serviço, competências socioemocionais e educação ambiental

Inclusive education and citizenship training in teaching: primary care, soft skills, and environmental education

 

Susana Merino Lorente 1 https://orcid.org/0000-0002-4976-6125

1 Universidad Pablo de Olavide (UPO), España

 

Resumen. Este artículo presenta diferentes propuestas para ayudar a la construcción de habilidades blandas en la formación de futuros docentes a partir del aprendizaje-servicio (ApS), en el proceso de construcción de una educación inclusiva y de una ciudadanía activa y participativa basada en la democracia y los derechos humanos. En este contexto, en el que se aunarán saber social, dimensión ambiental y saber académico, se mostrarán las propuestas de diferentes investigaciones que suponen una ayuda a desarrollar habilidades sociales, así como desarrollar el sentimiento del deber y la responsabilidad con el medio, de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Además, se presentará el papel que juegan metodologías activas y participativas que cumplen una función fundamental en la configuración de una enseñanza en la que tiene cabida la relación académica, el respeto y la cooperación en una cultura de paz y participación. El ApS también supone que los docentes son formados como agentes de cambio, lo que les permite actuar de una manera adecuada ante las diferentes problemáticas del siglo XXI. Se propone la aceptación de esta estrategia para construir una educación más adecuada para los expertos precursores para prepararse a vivir y transformar realidades sociales y ambientas complejas.

Palabras clave: aprendizaje-servicio; habilidades blandas; docentes; educación inclusiva; derechos humanos, dimensión ambiental; metodologías activas.

Resumo. O presente artigo apresenta várias propostas que visam contribuir para o desenvolvimento de competências sociais na formação de futuros professores, através da aprendizagem-serviço (ApS), no âmbito da construção de uma educação inclusiva e de uma cidadania ativa e participativa, baseada na democracia e nos direitos humanos. Neste contexto, em que se unem o conhecimento social, a dimensão ambiental e o conhecimento académico, serão apresentadas propostas de diferentes investigações que contribuem para o desenvolvimento de competências sociais, bem como de um sentido de dever e responsabilidade para com o meio ambiente, em conformidade com os Objetivos de Desenvolvimento Sustentável (ODS). Será também apresentado o papel desempenhado por metodologias ativas e participativas, que cumprem uma função fundamental na configuração de um ensino com espaço para a relação académica, o respeito e a cooperação numa cultura de paz e participação. A ApS pressupõe também que os professores sejam formados como agentes de mudança, capacitando-os para enfrentarem os diferentes problemas do século XXI de forma adequada. Propõe-se a aceitação desta estratégia para construir uma educação mais adequada para os futuros professores se prepararem para viver e transformar realidades sociais e ambientais complexas.

Palavras chave: aprendizagem-serviço; habilidades sociais; professores; educação inclusiva; direitos humanos, dimensão ambiental; metodologias ativas.

Abstract. This article presents various proposals to help build soft skills in the training of future teachers through service-learning (SLE), in the process of building inclusive education and active and participatory citizenship based on democracy and human rights. In this context, which combines social, environmental, and academic knowledge, various research proposals will be presented that contribute to developing social skills, as well as fostering a sense of duty and responsibility to the environment, in accordance with the Sustainable Development Goals (SDGs). Furthermore, the role played by active and participatory methodologies will be presented, playing a fundamental role in shaping teaching that embraces academic relationships, respect, and cooperation within a culture of peace and participation. SLE also assumes that teachers are trained as agents of change, enabling them to respond appropriately to the various problems of the 21st century. It is proposed that this strategy be adopted to build a more appropriate education for pioneering experts to prepare them to live and transform complex social and environmental realities.

Keywords: Service-learning; soft skills; teacher training; inclusive education; environmental education; active methodologies; participatory methods.

1. Introducción

La educación universitaria está pasando por cambios profundos. Con todo lo que vivimos hoy –los desafíos sociales, económicos, incluso psicológicos– es clave que la formación de los profesores se adapte. Se necesita evolucionar; hay que fomentar la inclusión, la justicia social y la formación para la ciudadanía plena, la democracia y los derechos humanos, esa responsabilidad que todos tenemos, sobre todo en un mundo tan globalizado y diverso (Castro et al., 2022; Gómez-Leal et al., 2021).

El verdadero cambio se ve en el aula, cuando los futuros maestros aplican lo aprendido. El aula es donde se manejan las situaciones reales, se usan las estrategias pedagógicas y se desarrollan las habilidades blandas o soft skills que van más allá del aprendizaje académico. Esto evidencia la importancia de la práctica y no solamente la teoría, esa es la que pone a prueba todo. El ApS se desarrolla precisamente porque entrelaza la dimensión académica con la dimensión social a partir de experiencias realmente vividas, lo que contribuye a la formación de futuros profesionales con una conciencia más ética, inclusiva y comprometida con la sostenibilidad, la participación democrática y el vínculo con el entorno natural, en coherencia con el contexto histórico y social actual. (Gallagher y Savage, 2023; Pinedo-Castro, 2024).

Igualmente, el ApS genera la participación y el desarrollo de competencias sociales tales como la escucha, la empatía, la flexibilidad, la resolución de conflictos o el trabajo en equipo. Estos no son útiles solo en la escuela, sino para el resto de la vida, ayudan a solucionar problemas emocionales, establecer conexiones y comunicarte de manera más eficaz y clara. Por tanto, fomentar un ambiente de aprendizaje relacional, seguro y respetuoso, en conexión con el entorno social y natural y con los valores democráticos (Hutson et al., 2023).

Como destacan Picazo-Valencia y García-Campos (2023), una excelente manera de lograrlo es a través de experiencias como el Aprendizaje por Servicio y el Aprendizaje Basado en Proyectos Eco-Comunitarios. En otras palabras, es necesario orientar la narrativa educativa hacia cómo los futuros docentes pueden aprender de la vida cotidiana de colectivos que han sido históricamente excluidos y violentados, tales como: migrantes, personas con diversidad funcional, personas de la comunidad LGTBIQ, mujeres en diversidad de vulnerabilidad o minorías étnicas. Esta educación situada se amplía al incluir también a aquellos colectivos que habitan entornos empobrecidos ambientalmente o expuestos a desigualdades ecosociales. Nadie nace odiando a otra persona debido a la religión, el color de la piel, el idioma o la cultura. Lo contrario de odiar es amar, y enriquecer no solo a nosotros, sino también a nuestros pares, al igual que a los educandos, nos define no solo como profesionales o estudiantes, sino como seres humanos que forman ciudadanos críticos y responsables en el ejercicio democrático (Picazo-Valencia y García-Campos, 2023; Macqual et al., 2021).

La inclusión no puede sólo basarse en saberes teóricos o normativos, sino que requiere docentes que sepan empatizar, comunicarse, adaptarse a las características del estudiantado y colaborar con diferentes agentes educativos. Estas competencias –denominadas soft skills o habilidades blandas– son necesarias para ayudar a transformar las situaciones del aula tal y como se producen en la realidad, especialmente en el caso del Practicum, donde el futuro docente ha de realizar los primeros contactos reales con la educación. Su inclusión intencional en esta etapa de formación no solo garantiza una mejor capacidad de respuesta ante la diversidad, sino también los valores junto a una actitud reflexiva, comprometida y transformadora, señas de identidad de la educación inclusiva y también de una educación ecosocial que reconoce al ser humano como ecodependiente y parte de un entramado natural más amplio y como actor fundamental en la construcción de una cultura democrática y de derechos humanos (Villacís Tagle, 2024).

Sin embargo, sigue siendo un desafío incorporar estas capacitaciones en el currículo, ya que, sin marcos y metodologías claras y definidas para medirlas, es difícil aplicarlas de manera efectiva y sostenible en la práctica (Guerra-Macías y Tobón, 2025). Por lo tanto, este trabajo busca una manera de explorar cómo el desarrollo de Competencias-APS junto con el soft skills en las Prácticas y reciclaje profesional puede fortalecer una formación docente sensible, ética, ecosocialmente comprometida e interculturalmente responsable, orientada a la ciudadanía democrática y a la defensa de los derechos humanos.

2. Metodología

Con el objetivo de reforzar el contexto teórico-práctico del ApS (Aprendizaje-Servicio) y de la implementación como formadores del desarrollo de habilidades blandas en la educación, se realizó una exhaustiva revisión de estudios que, dado su diversidad, fueron muestreados de diferentes tipologías y con un amplio alcance temático, seleccionados en función de su relevancia temática, actualidad (últimos diez años) y pertinencia en contextos de educación superior y formación docente.

En escenarios de triangulación teórica, se expone a través de análisis sistemáticos, de estudios empíricos, cualitativos y filosóficos sobre educación ambiental, educación ética y educación para la democracia y los derechos humanos en contextos educativos, adquiriendo una perspectiva métrica del fenómeno educativo.

Las investigaciones escogidas evidencian una variedad metodológica de esta forma, que respalda el efecto del ApS y de las técnicas activas en la formación de habilidades socioemocionales, capacidades para el compromiso social, inclusión, participación ciudadana democrática y la sostenibilidad. Por ejemplo, las revisiones sistemáticas de Culcasi y Paz Fontana (2023) o Gallagher y Savage (2023) realizan un estado de la cuestión remoto de la implementación del ApS y del aprendizaje basado en retos en la educación superior. En sentido contrario, las investigaciones empíricas de Montesi et al. (2025) o de Culcasi y Paz Fontana (2023) muestran el desarrollo de la inteligencia emocional y las soft skills a partir de proyectos comunitarios, que contribuyen a formar agentes de cambio social y promotores de la convivencia democrática.

Asimismo, se exhiben las reflexiones profundas que posibilitan los estudios cualitativos con relación a la práxis educativa transformadora, la inclusión, la justicia social y la formación en derechos humanos y cultura democrática (Izquierdo-Montero y García-Gutiérrez, 2021; Muñoz Martínez et al., 2024), así como ensayos teóricos respecto de la educación medioambiental y la ética del cuidado de la Tierra, necesarios para incluir la dimensión medioambiental de la educación (Boff, 2017; Spínola, 2021).

El último lugar en donde se recogen indagaciones que aluden a metodologías activas que pueden implementar en el aprendizaje basado en proyectos o el ApS, que fomentan competencias creativas, de trabajo cooperativo y competencia en el compromiso cívico y democrático (García-Peinado, 2025; Vázquez Guzmán et al. 2023).

Combinar la anterior propuesta con los pilares de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es una excelente forma de concretar un enfoque holístico que incorpore el desarrollo de competencias personales, sociales, medioambientales y ciudadanas, y, a la vez, se va enunciando el resto de los requerimientos contemporáneos de la educación con el compromiso hacia los ODS.

El análisis se realizó mediante una lectura comparada y categorial de los estudios, identificando convergencias teóricas en torno al ApS, las soft skills y la educación ecosocial.

3. El medio natural y la identidad humana

En estos tiempos, en medio de una crisis ecosocial importante, es fundamental interiorizar el medio natural en el proceso de construcción de la identidad del docente, toda vez que este no es el mero escenario de la práctica docente, sino que también es un agente de formación de valores, actitudes y habilidades fundamentales, tal como explica Villacís Tagle (2024). En la construcción de la identidad humana, la relación con el medio natural promueve procesos de reflexión, crítica y/o compromiso moral y cívico, (Goleman, 2006; Camarero, 2025) y la exposición al medio entorno, que promueve además la relación emocional que incide en cómo los estudiantes a formarse entienden su rol como agentes de cambio social, democrático y ambiental (García-Peinado, 2025).

La experiencia sensorial y práctica con el medio natural ayuda a forjar una identidad pedagógica más empática, crítica y ecológicamente consciente, tal y como también sostiene Selden (2024), quien también indica que la relación con el medio natural da lugar a un sentido profundo de pertenencia, responsabilidad ambiental y compromiso social.

Una persona interactúa con las otras personas en su entorno que, a su vez, va determinando cómo se van perfilando las competencias sociales y cívicas como pueden ser la empatía, el control de las emociones, el trabajo en equipo, la participación democrática, etc. Las competencias sociales y cívicas, también conocidas como competencias “blandas”, son el fundamento sobre el que se apoya una educación humanista, inclusiva, flexible y democrática (Castro et al., 2022; Mwita et al., 2023).

De hecho el ApS, el aprendizaje basado en proyectos en la comunidad son metodologías que, dentro de las no formalidades, a diferencia de la formalidad, favorecen el desarrollo de este tipo de competencias y las hacen suyas (García-Peinado, 2025; Montesi et al., 2025).

Estas metodologías configuran un aprendizaje conformado en una experiencia de formación integral, donde el conocimiento no sólo se va transmitiendo de forma no teórica, sino que va generándose a partir del encuentro con la comunidad y con el contexto social y ambiental.

Figura 1. Factores del Entorno Natural-Educativo que Contribuyen a la Construcción de la Identidad

Fuente: Adaptado de Goleman (2006); Montesi et al. (2025); Villacís Tagle (2024).

Por otro lado, el espacio natural, que tiene relevancia en términos ecológicos, tiene que ser entendido como un ámbito de carácter educativo; en especial en lo que respecta al Practicum en el entorno universitario en el entorno universitario. La integración de la naturaleza en las estrategias didácticas puede rescatar saberes, mejorar el pensamiento crítico y el aprender desde la experiencia (Kaldi y Zafeiri, 2023; Gallagher y Savage, 2023); esta forma de trabajo permite también robustecer la identidad del profesorado a través de la experiencia, superando así la educación basada en la teoría (Poveda et al., 2021).

Efectivamente, investigaciones actuales realizadas por Spínola (2021) destacan que la relación directa en los modelos de educación inicial-incidencia de los ambientes naturales hace que el alumnado logre un entendimiento más minucioso del contexto social, cultural y democrático del alumnado/a, y proceder a formas educativas más contextualizadas, sensibles e inclusivas.

Integrar la dimensión ambiental en la escolarización académica es más que incorporar educación medioambiental; implica traer la justicia medioambiental dentro de la justicia social y los derechos humanos. La incorporación de la dimensión ambiental en la escolarización académica pasa por sobrepasar la simple educación ambiental que introduce la justicia ambiental en la justicia social y el respeto a los derechos humanos.

Las comunidades más perjudicadas a causa de la degradación medioambiental suelen ser las comunidades más vulnerables socialmente (Pactwa et al., 2024). Una capacitación que comprenda esta confluencia fortalece una identidad de profesor comprometida con los ODS, con la igualdad, los derechos humanos y la democracia en la educación (Camarero, 2025; Pedraza Córdoba et al., 2024). Bajo este enfoque, los docentes deben capacitarse no solo como emisores de contenidos, sino como impulsores de cambio ecosocial y democrático, con la habilidad de identificar y responder a las desigualdades ambientales, sociales y políticas.

La metodología ApS se presenta como un instrumento efectivo para conectar el currículo con el territorio, posibilitando que los estudiantes universitarios adquieran conocimientos haciendo y, simultáneamente, contribuyan a la comunidad. Cuando este servicio se lleva a cabo en escenarios naturales –forestación, educación en medio ambiente, limpieza de lugares públicos–, se logra una total integración entre lo emocional, lo cognitivo, lo ético y lo democrático (Resch y Schrittesser, 2023; Rodríguez-Zurita y Morán-Rodríguez, 2024). De igual manera, esta forma de aprendizaje experiencial potencia el pensamiento crítico en relación con la ecología y la ciudadanía, el cual no se agota en el aula, sino que contribuye a una identidad del profesorado calibrada en el sentido del tipo de retos que presentan hoy en día la educación, así como la práctica docente, potencializando el compromiso social, democrático y medioambiental en la práctica educativa.

El medio ambiente no debe tener un papel secundario en la educación docente, sino ser considerado como un componente esencial de la identidad humana. Desde un entorno educativo situado, participativo y comprometido, que emplee técnicas activas y relacionales, es posible educar a profesores que no solo instruyan, sino que también protejan, escuchen, modifiquen y respeten. En este escenario, es necesario reconsiderar la capacitación docente desde la perspectiva de la praxis ética, la equidad climática, la participación democrática y la relación con el territorio (Boff, 2017; Pedraza Córdoba et al., 2024). La identidad pedagógica del siglo XXI debe mantener una conexión profunda con la tierra en la que residimos, y debe tener la habilidad de motivar a las futuras generaciones en la edificación de un mundo más equitativo, democrático y sostenible, comprometido con el bienestar a nivel mundial y local.

4. Las habilidades blandas como motor inclusivo del cambio

Dichas soft skills hacen que podamos exponer nuestro valor de inclusión a través de acciones que practicamos todos los días. Como, por ejemplo: la escucha activa que es posible a partir de la empatía supone que estemos escuchando completa y realmente. Quizás lo que realmente estamos aprendiendo es que así debe ser la sociedad inclusiva y plural. La empatía nos ayuda a gestionar las diferencias y conflictos y aprender a solucionarlas. También nos ayuda a gestionar la tensión; trabajar en equipos puede ser estresante –y trabajar en equipos diversos puede suponer un nivel de tensión al que la empatía también ayuda a deshacerse. Además, es importante estar atentos a nuestros propios sentimientos para entenderlos y así poder corregir acciones que puedan ser discriminatorias (Sá y Serpa, 2022).

Las habilidades sociales y emocionales no se desarrollan automáticamente; se adquieren a través de experiencias que realmente nos enseñan y estrategias que nos invitan a reflexionar. Ya que estas habilidades permiten a los estudiantes desenvolverse en distintas realidades sociales y laborales, las prácticas y los Aprendizajes y Servicios (ApS) son importantes para el crecimiento de los estudiantes. En el momento que se articulan con la conciencia ecológica y la implicación en la justicia ambiental, estas habilidades preparan también el alumnado a desenvolverse con el entorno natural de una manera ética, siendo consciente del papel que le toca desempeñar como sujetos interdependientes y como personas que tejen redes para un cambio social o ambiental.

Las áreas, aspectos y contribuciones a estos aspectos del cambio social o la inclusión ya han sido indicadas en la tabla 1.

Tabla 1. Aspectos y contribuciones al cambio social e inclusión

En el ámbito del Practicum educativo

Aplicación de conocimientos en contextos reales

Contribución al Cambio Social e Inclusión

ApS (Aprendizaje-Servicio)

Vinculación con comunidades vulnerables

Fomenta la conciencia social y el compromiso cívico

Empatía

Desarrollo de la capacidad de comprender a otros

Mejora la integración en contextos escolares diversos

Comunicación efectiva

Escucha activa, claridad y respeto en la expresión

Promueve la convivencia, evita conflictos y favorece el trabajo colaborativo

Resolución de conflictos

Identificación de problemas, mediación y diálogo

Reduce tensiones y fortalece ambientes inclusivos

Trabajo en equipo

Colaboración con otros estudiantes, docentes y comunidad

Refuerza el sentido de pertenencia y corresponsabilidad

Reflexión crítica

Evaluación personal y profesional de las experiencias vividas

Estimula el pensamiento ético y transformador

Compromiso con la diversidad

Aceptación y valoración de diferentes contextos culturales y sociales

Contribuye a una educación más equitativa y respetuosa

Identidad profesional

Formación de una conciencia docente sensible a la realidad social

Prepara para actuar como agentes de cambio en entornos escolares multiculturales

Sostenibilidad social y ambiental

Participación en acciones que beneficien a la comunidad y al entorno a largo plazo

Construye una ciudadanía comprometida, solidaria y ecológicamente responsable

Fuente: Elaboración propia.

Siguiendo el mismo esquema, se aportan desde la educación popular y la participación comunitaria desde la base de la ABPC las excepcionales oportunidades para poder hacer conscientemente estas habilidades relacionadas con la Justicia Social. Estas prácticas, si se integran también con enfoques de justicia ecosocial, permiten vivenciar el cuidado de lo común y el respeto hacia los ecosistemas como parte de la acción educativa. Lo que realmente interesa es que se pueda concatenar la explicación del trabajo a desarrollar en el interior de la comunidad con la reflexión crítica y el acompañamiento de la persona docente, como indican Culcasi y Paz Fontana (2023). Desarrollar habilidades blandas con un enfoque inclusivo también refleja un compromiso ético muy importante en estos tiempos: formar profesionales que no solo sean competentes en su trabajo, sino que también estén comprometidos con la igualdad, la justicia social y los derechos humanos.

Recientes estudios indican que las personas que participan en proyectos de Educación Popular y Participación Comunitaria suelen estar más dispuestas a colaborar en su comunidad, trabajar en equipo con diferentes profesiones y ejercer un liderazgo ético y democrático en su trabajo diario (Macqual et al., 2021; Resch y Schrittesser, 2023).

La responsabilidad de la Universidad Social (RUS) nos invita a percibir la universidad tanto como una reunión como un entorno social activo. Su misión es la de ayudar a higienizar, a desarrollar un desarrollo mucho más justo, mucho más sostenible y democrático. La idea perspectiva planteada va más allá de la imagen sobre la universidad como una entidad que permanece distanciada y solitaria, ya que postula un modelo de universidad y público contrapuesto a aquella en la que solo la universidad es la que proporciona y el público es el que recibe, sino un modelo en el que ambas partes dialogan, colaboran y se apoderan recíprocamente del conocimiento y aprendizaje (Ningsih y Akhyar, 2023).

El ApS es un enfoque para comprender la RSU basado en un diseño que aborda las necesidades sociales y fomenta la colaboración y las relaciones entre la universidad y el público. De manera complementaria a proporcionar educación, las universidades también imparten docencia en diferentes contextos sociales que involucran tanto a los estudiantes como a otros elementos, enriqueciendo la enseñanza y permitiendo que el alumnado participe y se acerque a experiencias muy próximas a la realidad. Cuando estas experiencias permiten articular también problemáticas ambientales, ofrecen la oportunidad para que los futuros docentes le den sentido a la relación entre la justicia social y la justicia ecológica, haciendo de ambas dimensiones una forma de avance conformadas entre sí. Desde el punto de vista de la organización, la educación social puede desempeñar un papel importante en la responsabilidad social de la universidad, especialmente si se integra en los planes de estudio, los proyectos de investigación y los compromisos universitarios (Pactwa et al., 2024). Esto requiere su incorporación explícita en el diseño curricular, el reconocimiento institucional del ApS y la existencia de estructuras administrativas que faciliten la colaboración estable con el territorio.

5. El Aprendizaje-Servicio (ApS) como motor de inclusión social y justicia educativa

El Aprendizaje basado en el Servicio (ApS) es, en esencia, una excelente manera de aprender haciendo el bien. Más allá de aprender de memoria lo que se explica en las clases, esta forma de aprender permite a través de proyectos desarrollados para ayudar a colectivos en situación de vulnerabilidad adquirir una auténtica experiencia de la comunidad donde viven. La vivencia de este tipo de proyectos les hace cambiar su forma de ver el mundo. Los alumnos y las alumnas pueden ver de cerca las desigualdades y, al mismo tiempo, experimentar el poder de la solidaridad y la justicia social.
El ApS es una forma de aprender que no se queda en la teoría. Los alumnos saben aprender habilidades prácticas, de esas que resultan útiles en el día a día, y desarrollan un compromiso real con la igualdad, usar el ApS va más allá de aprobar exámenes; es dar pasos hacia el crecimiento de uno mismo mientras se ayuda a los demás y eso es en el fondo una de las razones que determinan la justicia educativa (Pinedo-Castro, 2024).

La educación se basa en la formación de personas plenas y completas que sepan cómo moverse en la vida real. Por esta razón resulta de una importancia extrema vincular lo que se aprende en la clase con la vida misma. No puede existir un abismo muy extenso entre la teoría y la práctica. No es solo cuestión de conocimientos, sino también de aprender a convivir, de entender que existen valores éticos y sociales indispensables para no vivir como islas. La empatía, por ejemplo, es clave. Básicamente, es lo que nos permite tender puentes con gente que vive realidades totalmente distintas a la nuestra (Muñoz Martínez et al., 2024)

Al final, lo que queremos es que los estudiantes no solo sepan, sino que también entiendan su responsabilidad en todo esto. Que la educación no sea solo un trámite, sino algo que de verdad les sirva para la vida.
Aprender a escuchar activamente y comunicarse con empatía es clave para entender lo que realmente necesitan las personas (García-Peinado, 2025). Así puedes ayudar de forma más efectiva, sin quedarte en lo superficial. La inclusión social no es solo un discurso lleno de palabras: se trata de crear espacios donde todos participen, aprendan juntos y se sientan parte de algo, sin importar su origen.

Figura 2. Ejemplos de Soft Skills en Programas de Aps

Fuente: Elaboración propia

Las universidades hoy no son solo lugares únicamente para estudiar. Tienen un rol clave en eso de construir una sociedad más justa e inclusiva. Básicamente, van formando profesionales con valores como la equidad, la sostenibilidad o la cohesión social, que al final son los que necesitamos para un mundo que no para de cambiar. Consecuentemente, no es solo teoría: se convierten en motores de cambio real, impulsando transformaciones desde adentro. Lo indiscutible es que ninguno de estos principios queda en el papel; se ven en proyectos concretos, en cómo preparan a los estudiantes para lidiar con problemas reales (García-Peinado, 2025). Al final, son como laboratorios gigantes donde se mezcla conocimiento con acción social.

La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) va más allá de lo académico. Básicamente, plantea que la educación universitaria no solo debe formar en competencias prácticas o teóricas, sino también en valores éticos, sociales y medioambientales. O sea, que todo lo que hacemos –desde dar clases hasta investigar o compartir conocimiento– debería tener ese enfoque integral. Como que no se trata solo de enseñar fórmulas o conceptos, sino de preguntarnos: ¿esto cómo impacta en la sociedad? ¿Y en el planeta? Al final, la RSU nos recuerda que la universidad no es una burbuja, sino parte de un todo. Ninguno de estos aspectos puede quedar fuera (García-Peinado, 2025). Por lo tanto, el ApS juega un papel clave cuando hablamos del fin de las universidades. Esencialmente, ayuda a que los estudiantes se involucren de forma activa y responsable con la comunidad que tienen justo ahí, al lado. Es más que una teoría: hablamos de compromiso real, de esos que dejan huella. No es algo abstracto, sino concreto, como el barrio, el pueblo o la ciudad donde viven.

La aplicación del ApS no sólo promueve una práctica académica y de formación práctica, sino que, al mismo tiempo, también promueve la fertilización con valores éticos, sociales y medioambientales en toda la práctica universitaria. La implicación social en el aula potencia la cooperación y la empatía entre los estudiantes, fomentando la formación de universidades inclusivas y preocupadas por el medio natural y social (García-Peinado, 2025).

Adicionalmente, el ApS promueve la formación del razonamiento crítico, la responsabilidad ética y el compromiso con la justicia social y ambiental, factores cruciales para establecer relaciones equitativas y una implicación responsable en las actividades institucionales. Garantizar un espacio para todos dentro de la universidad se convierte en un objetivo claro de justicia, equidad y sostenibilidad (Pedraza Córdoba et al., 2024).

La participación de los estudiantes en proyectos de ApS que tienen como destinatarios potenciales algunos colectivos vulnerables contribuirá a que su alumnado sea capaz de interpretar mejor las dinámicas de exclusión social, potenciando un razonamiento crítico que favorezca la tolerancia, la ecodependencia y la participación ciudadana. Así, el ApS concilia educación técnica junto con formación socioemocional y sensibilización del contexto, haciendo posible una educación profesional orientada a la mejora de la equidad social y a la conservación del medioambiente (Sánchez Alba et al., 2024).

Las universidades que implementan el ApS en sus programas contribuyen a la formación de profesionales competentes en la producción de transformaciones significativas en sus entornos (Pedraza Córdoba et al., 2024). Esta práctica docente ha sido bien valorada por las mentoras y los grupos de la organización que han participado, subrayando la formación del futuro docente para poder enfrentar los retos emocionales, relacionales y ambientales en el ámbito educativo.

Una de las grandes dificultades del ApS es la aproximación a su efecto en temas como la inclusión social y la promoción de competencias sociales, emocionales y ético-ambientales. A este propósito, se deben unir metodologías de evaluación que combinen enfoques cualitativos y cuantitativos. La evaluación se hace propicia para tener en cuenta los cambios en competencias como la empatía, el liderazgo, la escucha activa, el control emocional y la responsabilidad ecológica, competencias necesarias para una ciudadanía crítica, ética y sustentable. Las comunidades no deben ser ajenas a este proceso y también han de ver la necesidad de que los proyectos perduren (Cebollero Salinas, 2021).

La utilización de instrumentos tales como portafolios de reflexión, entrevistas, grupos de discusión y rúbricas de carácter preciso son adecuados para mostrar los cambios desde un enfoque diferente (Guerra-Macías y Tobón, 2025). Un buen ejemplo que ilustra lo que decimos es el proyecto EXCORAS de la Universidad de Santiago de Compostela que desarrolla la expresión corporal como un medio para fomentar la ética, pero también la social y medioambiental, de las futuras maestras de este proyecto (Sotelino Losada et al., 2019). Esa experiencia refleja que el ApS es un instrumento de transformación en el plano personal, social e institucional y cómo las competencias socioemocionales pueden convertirse en competencias éticas y ambientales a la hora de asumir el compromiso social y medioambiental.

6.Inclusión social y Aprendizaje-Servicio: propuesta transformadora en el Practicum docente y reciclaje profesional

El contexto de la enseñanza plantea diversas dificultades (NúñezFlores et al., 2024):

Las entidades inclusivas deben ir más allá de la mera eliminación de los obstáculos de admisión, ofreciendo programas y técnicas que respondan a la verdadera diversidad a la vez que promueven la equidad social y ecológica.

Es sumamente importante conocer las inequidades históricas y/o estructurales. De esta forma, es necesario tener en cuenta el género, la migración, la discapacidad, la diversidad sexual, entre otros temas.

El ApS promueve la implicación activa y equitativa de alumnado y de comunidad, creando un nuevo saber fundado en la conversación, la vivencia y la implicación social y ecológica.

Incorporación de la educación ecológica y de la equidad ecológica:

Se promueve la conexión fundamental que existe entre la inclusión social y el cuidado del medio ambiente, formando profesores en la justicia ecológica y en la sostenibilidad.

El objetivo de la educación es conectarse con la naturaleza y comprender su importancia en la configuración de nuestras identidades.

El desarrollo de habilidades sociales y emocionales (Moya, 2024):

La propuesta es inculcar en las personas la capacidad de ser empáticas, o sea, comunicar asertivamente, ser flexibles y experimentar mediante acciones que ayuden a la biosfera y trabajen en comunidad.

Las competencias socioemocionales son imprescindibles para la creación de entornos educativos seguros e inclusivos que respeten la diversidad cultural y natural.

Diversidad y complejidad en la formación del profesorado:

La diversidad cultural, la migración, el género, la orientación sexual y las heterogéneas habilidades requieren metodologías inclusivas, éticas y de seguridad emocional.

La inclusión va más allá de la teoría e implica prácticas auténticas, dinámicas, situadas y transformadoras, coherentes con las exigencias sociales y ecológicas.

Modelo ApS:

Articula el aprendizaje académico, la acción en el grupo partícipe dándole sentido a las necesidades reales de los grupos a partir del contexto social por ellos determinado.

Promueve la sostenibilidad ambiental y la pedagogía relacional que, a partir de una educación para la conciencia ambiental, pasa a ser el eje central de la educación.

Favorece la refracción curricular y la práctica de la enseñanza y la educación de la diversidad desde una perspectiva relacional, ética, ecológica y transformadora.

Promueve las soft skills necesarias para crear contextos inclusivos y la lucha contra la exclusión, la discriminación y la injusticia social y medioambiental.

Tabla 2. Integradora - Inclusión, ApS, Soft Skills y Diversidad en el Practicum docente junto con el reciclaje profesional

Eje / Dimensión

Aspecto Clave (con enfoque ecosocial)

Soft Skills Asociadas (ecosociales)

Estrategias ApS en el Practicum (acción transformadora)

Adaptaciones Curriculares y Prácticas Inclusivas (conscientes del entorno)

Grupos Minoritarios (etnia, migrantes)

Justicia cultural y sostenibilidad comunitaria

Empatía crítica, escucha activa, respeto por la diversidad

Co-creación de proyectos con asociaciones locales migrantes; mapeos comunitarios interculturales

Contenidos que valoren saberes ancestrales; inclusión de lenguas originarias o migrantes

Colectivo LGTBIQ+

Diversidad relacional y ética del cuidado

Pensamiento crítico, valentía ética, respeto a la diversidad afectiva

Espacios de reflexión y acción sobre afectos, identidad y sostenibilidad emocional

Currículos no binarios; lenguaje inclusivo y afectivo; referentes diversos y actuales

Mujeres y equidad de género

Ecofeminismo, liderazgo transformador

Liderazgo ético, autoconfianza, corresponsabilidad

ApS con enfoque de género-ecológico; mentorías con mujeres líderes comunitarias

Perspectiva ecofeminista en contenidos; biografías de mujeres defensoras del ambiente

Diversidad funcional (TEA, TDAH, Dislexia, AACC)

Inclusión como riqueza ecosistémica

Flexibilidad, observación crítica, sensibilidad ética

Diseño universal de proyectos ApS; entornos accesibles en espacios naturales

Adaptación ecológica de materiales; variedad sensorial y metodológica en tareas

Entorno natural y sostenibilidad

Interdependencia humano-naturaleza, justicia ecológica

Conciencia ecosocial, pensamiento sistémico, responsabilidad ambiental

Proyectos restaurativos (huertos, reforestación, cuidado del agua); alianzas con colectivos ambientales

Integración de contenidos ecológicos, salidas didácticas, aprendizaje vivencial en la naturaleza

Aprendizaje-Servicio (ApS)

Educación situada y compromiso ecosocial

Ética del cuidado, solidaridad, cooperación crítica

Proyectos intergeneracionales o con comunidades vulneradas; solución de problemas reales

Tareas con sentido social y ambiental; adaptación a contextos reales y diversos

Evaluación Formativa e Inclusiva

Equidad evaluativa y dignidad del aprendizaje

Autonomía, reflexividad, justicia empática

Evaluación narrativa, portafolios reflexivos conectados con el entorno

Evaluaciones ecológicas e inclusivas: observación, diálogo, diversidad de instrumentos

Fuente: Elaboración propia.

7. Propuestas Transversales y Estrategia para el Practicum junto con el reciclaje profesional

Seguidamente se encuentran nuestras recomendaciones horizontales, la metodología para el Aprendizaje-Servicio (ApS) y las claves y las dificultades del diseño del Aprendizaje-Servicio (ApS) (González-Alonso et al., 2022):

Recomendaciones Horizontales

1. Enfoque Ecosistémico e Interseccional: Conocer la forma en que la discriminación y la exclusión afectan diferentes dimensiones de la vida y su relación con los retos sociales, así como los ambientales. Acoplar la equidad social y ecológica para fomentar una educación integral, crítica y transformativa.

2. Entornos de Aprendizaje seguros y sostenibles: Promover una cultura del respeto y de la colaboración que fomente la convivencia entre las personas y con la naturaleza, lo que demuestra tener una identidad colectiva responsable hacia el planeta.

3. Involucramiento de la comunidad educativa y del medio natural: En aquellos proyectos de ApS donde existe una implicación de familias, asociaciones, servicios sociales a nivel comunitario y organismos que trabajan por el medio ambiente, articular el trabajo en red que se consigue entre la escuela, la comunidad, el medio natural, el compromiso social y el compromiso ambiental.

4. Entrenamiento Constante con Objetivos Sostenibles: Fomentar entornos educativos que aborden temas como género, racismo, diversidad, sexualidad y sostenibilidad, promoviendo una formación continua, crítica y comprometida con el cambio social y ecológico desde un enfoque ético.

Métodos centrados en el ApS para la formación del profesorado

La formación docente debe enfocarse en el desarrollo integral de habilidades socioemocionales, ecológicas y en experiencias prácticas relacionadas con la naturaleza y la justicia ambiental.

Etapas del método:

1. Evaluación pedagógica. Se refiere a la identificación de los obstáculos y las posibilidades para la inclusión del ApS y de la sostenibilidad, haciendo especial hincapié en la evaluación de las habilidades sociales, ambientales y de las relaciones de ecodependencia.

2. La estructura de la planta incluye la implementación de programas de formación práctica para la formación inicial del instructor, centrados en habilidades interpersonales y temas educativos relacionados con la justicia ambiental y ecológica.

3. Práctica en situaciones reales. Se sugiere crear actividades de educación ambiental y comunitaria respaldadas por documentación mediante diarios de reflexión, entrevistas y rúbricas para demostrar el aprendizaje socioambiental.
4. Valor y transferencia de competencias. Proyectos de evaluación cualitativa de la sostenibilidad del ApS en el currículo desde los ámbitos social, educativo y ambiental.

Retos y elementos esenciales para la implementación sistemática, inclusiva y sostenible del ApS.

Retos clave:

1. Falta de institucionalidad. El ApS no está asumido por las instituciones oficiales de las universidades en el sentido de que no se asuma como un mecanismo educativo fundamental.

2. Inexperiencia del profesorado: El planteamiento requiere un diseño orientado a la formación pedagógica, ética, crítica, reflexiva, centrada en la equidad y en la sostenibilidad ecológica.

3.Ausencia de mecanismos de evaluación: Los sistemas integradores no existen para medir el impacto social educativo y ecológico, no hay con indicadores inclusivos y relacionales.

4.Cultura institucional arraigada: Es complejo transformar el modelo tradicional hacia una metodología de prácticas participativas, inclusivas y ambientalmente responsables.

Consejos estratégicos para la superación de las dificultades:

1. Hacer del ApS un componente de manera transversal de la enseñanza: Es decir, comprenderlo como base de la solidaridad y la responsabilidad y del cambio social y medioambiental.

2. Profesionalizar al profesorado: Proporcionando una formación continua utilizando las técnicas participativas que favorecen las competencias sociales, éticas y ecológicas utilizando la teoría de la práctica.

3. Fortalecer las relaciones externas una vez incorporado el ApS. Consolidando las relaciones con las comunidades, autoridades, agentes sociales, ambientales, etc., para dotar de validez y para enriquecer el ApS social y ecológicamente.

4.Establecer sistemas de evaluación integrados.

8. Conclusión y discusión

En este artículo se destaca la importancia de insertar las competencias blandas en la formación inicial de los docentes y especialmente a través del ApS. La empatía, la comunicación, la resolución de conflictos o el trabajo cooperativo son habilidades imprescindibles para un currículo característico del siglo XXI. Este tipo de currículo no debería ceñirse, solamente, a la transmisión de contenidos, sino que también debe tener la tarea de generar un ambiente de aprendizaje inclusivo, justo y estrechamente asociado con la mediación del medio ambiente y la forma de construir la identidad humana (Muñoz Martínez et al., 2024). Dicha competencia favorece el perfil de empleabilidad de los maestros en formación, también ayuda a mejorar la calidad de la enseñanza y colaborar a la construcción de una sociedad más justa, comprometida y que atienda el apego por el entorno natural.

El ApS es un espacio de aprendizaje auténtico que implica unir el saber académico a una dedicación hacia lo social, a un entendimiento del medio ambiente y a una identidad del ser humano; favorece, además, el desarrollo de las habilidades pedagógicas, socioemocionales y ecológicas. Favorece al mismo tiempo la reflexión crítica entre alumnos y sus docentes, además de un compromiso ético que debe ir mucho más allá de la educación escolarizada y convencional, vinculando el conocimiento con la acción en las diferentes comunidades y con el entorno natural. Implica el estudio crítico de las desigualdades sociales y ambientales que estructuran los contextos educativos por una parte y, por otra, promueve las capacidades de los docentes en formación al tratar de una manera compleja los hechos y acontecimientos en las prácticas futuras.

Aunque el ApS ha demostrado ser una práctica útil, existen barreras institucionales que dificultan su integración plena en los planes de estudio y en la formación inicial del profesorado. Esto evidencia la necesidad de revisar y transformar el currículo, incorporando metodologías activas y contextualizadas que respondan a la diversidad social y al vínculo con el entorno natural que define la identidad humana. El ApS promueve no solo una mejora didáctica basada en técnicas específicas, sino también un liderazgo solidario y cooperativo frente a situaciones complejas (Ningsih y Akhyar, 2023).

Los educadores deben desarrollar desde el practicum competencias resilientes y adaptativas para enfrentar los retos emergentes en el aula y en el entorno natural que influye en la formación de la identidad y el sentido de pertenencia. En este contexto, el ApS emerge como un instrumento crucial para educar a profesores capaces de modificar las situaciones problemáticas, potenciando su liderazgo educativo y su función como catalizadores de transformación social y ambiental.

Es crucial considerar el currículo de los centros educativos, incluyendo técnicas activas como el ApS que fomenten tanto habilidades pedagógicas como socioemocionales, así como una comprensión intensa del medio natural y su influencia en la identidad humana. Esta mezcla ayuda a educar a profesores capacitados para reaccionar ante la realidad social y ambiental dinámica y fluctuante. El futuro estudio debería investigar la aplicación del ApS en las diferentes etapas de la educación docente, con el fin de que los educadores en formación la apliquen de manera reflexiva, fomentando una educación crítica, contextualizada e integradora a través de las competencias blandas.

Al fin y al cabo, el ApS junto con las soft skills son herramientas esenciales en la formación y continuo reciclaje del docente, ya que ponen en marcha el avance pedagógico, pero también desarrollan competencias socioemocionales y ambientales conectadas con la identidad humana, que son imprescindibles para un currículo inclusivo y comprometido con la transformación social y ecológica. De tal manera que se garantiza una educación más justa, sostenible y transformadora en el sentido de afrontar los retos del siglo XXI, que debe ser llevada a cabo de forma satisfactoria en el ámbito escolar.

Referencias

Boff, L. (2017). Una ética de la Madre Tierra: cómo cuidar la casa común. Madrid: Editorial Trotta.

Camarero, A. (2025, 9 de marzo). El compromiso social también se educa. El País. https://go.oei.int/4uahjtq6

Castro, M., Barcaui, A., Bahli, B., y Figueiredo, R. (2022). Do the project manager’s soft skills matter? Impacts of the project manager’s emotional intelligence, trustworthiness, and job satisfaction on project success. Administrative Sciences, 12(4), 1–16. https://doi.org/10.3390/admsci12040141

Cebollero Salinas, A. (2021). Aprendizaje socioemocional en la comunicación online a través de la metodología de Aprendizaje Servicio en adolescentes. EDUTEC. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, (78). https://doi.org/10.21556/edutec.2021.78.2193

Culcasi, I., y Paz Fontana Venegas, R. (2023). Service-Learning and soft skills in higher education: a systematic literature review. Form@re – Open Journal per la Formazione in Rete, 23(2), 24-43. https://doi.org/10.36253/form-14639

Gallagher, S. E. E., y Savage, T. (2023). Challenge-based learning in higher education: an exploratory literature review. Teaching in Higher Education, 28(6), 1135–1157. https://doi.org/10.1080/13562517.2020.1863354

Garcia-Peinado, R. (2025). Impacto del empleo de metodologías activas en el aprendizaje de competencias creativas y colaborativas. Revista Varela, 25(70), e2025257001. https://doi.org/10.5281/zenodo.14544910

Goleman, D. (2006). Social intelligence: The new science of human relationships. Bantam.

Gómez-Leal, R., Holzer, A. A., Bradley, C., Fernández-Berrocal, P., y Patti, J. (2021). The relationship between emotional intelligence and leadership in school leaders: a systematic review. Cambridge Journal of Education, 52(1), 1–21. https://doi.org/10.1080/0305764X.2021.1927987

González-Alonso, F., Ochoa-Cervantes, A., y Guzón-Nestar, J. L. (2022). Aprendizaje servicio en educación superior entre España y México. Hacia los ODS. ALTERIDAD. Revista de Educación, 17(1), 76-88. https://doi.org/10.17163/alt.v17n1.2022.06

Guerra-Macías, Y., y Tobón, S. (2025). Development of transversal skills in higher education programs in conjunction with online learning: relationship between learning strategies, project-based pedagogical practices, e-learning platforms, and academic performance. Heliyon, 11(2), e41099. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e41099

Huarcaya, J. R., Huamán, A., y Dávila, E. M. (2023). Las habilidades blandas y su práctica en docentes. Revista Peruana de Investigación e Innovación Educativa, 3(2), 25377. https://doi.org/10.15381/rpiiedu.v3i2.25377

Hutson, J., Valenzuela, M., Hosto-Marti, B., y Wright, S. (2023). The role of higher education in developing durable skills: reframing general education. Journal of Organizational Psychology, 23(1), 1–12. https://doi.org/10.33423/jop.v23i1.5851

Izquierdo-Montero, A., y García-Gutiérrez, J. (2021). ¿Qué aprendizajes y qué servicios? Preguntas para una praxis educativa transformadora desde el Aprendizaje-Servicio. Estudios Pedagógicos (Valdivia), 47(4), 91–108. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-07052021000400091

Kaldi, S., y Zafeiri, S. (2023). Identifying reflective modes in pre-service teachers’ written reflections on the implementation of project-based learning during the school practicum. Frontiers in Education, 7. https://doi.org/10.3389/feduc.2022.1072090

Macqual, S. M., Mohd Salleh, U. K., y Zulnaidi, H. (2021). Assessing prospective teachers’ soft skills curriculum implementation: Effects on teaching practicum success. South African Journal of Education, 41(3), 1–21. https://doi.org/10.15700/saje.v41n3a1915

Montesi, M., Álvarez Bornstein, B., y Parra Valero, P. (2025). How Service Learning Can Promote Soft-Skills Acquisition: Lessons Learned from a Project in LIS Education. Journal of Education for Library and Information Science, 66(1), 60–84. https://doi.org/10.3138/jelis-2023-0052

Moya, L. (2024). Las siete competencias clave para una docencia inclusiva. Centro de Estudios para la Educación Inclusiva y Diversa (CEDID). https://www.cedid.es/es/investigacion/las-siete-competencias-clave-para-una-docencia-inclusiva/12/

Muñoz Martínez, Y., Figueroa Céspedes, I., y Domínguez Santos, S. (2024). What teaching attributes are essential for promoting inclusion and social justice in primary education? A co-constructed research study with student teachers. Education, Citizenship and Social Justice. https://doi.org/10.1177/17461979241306078

Mwita, K., Kinunda, S., Obwolo, S., y Mwilongo, N. (2023). Soft skills development in higher education institutions: students’ perceived role of universities and students’ self-initiatives in bridging the soft skills gap. International Journal of Research in Business and Social Science, 12(3), 505–513. https://doi.org/10.20525/ijrbs.v12i3.2435

Núñez Flores, M., Llorent García, V. J., y Kaakinen, M. (2024). Inclusive education by teachers to the development of the social and emotional competencies of their students in secondary education. Learning and Instruction, 91, 101892. https://doi.org/10.1016/j.learninstruc.2024.101892

Ningsih, W., y Akhya, Y. (2023). Empowering students as agents of change in Sustainable Society 5.0 in higher education. Journal of Smart System, 3(2), 1–19. https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-031-63981-4_16

Pactwa, K., Woźniak, J., Jach, K., y Brdulak, A. (2024). Including the social responsibility of universities and sustainable development goals in the strategic plans of universities in Europe. Sustainable Development, 32(5), 4593–4605. https://doi.org/10.1002/sd.2924

Pedraza Córdoba, J., Valera Córdoba, A., y Vargas Sánchez, A. D. (2024). Ciudadanía global y universidad: propuesta de implantación a través de la metodología ApS. Know and Share Psychology, 5(4), 194–211. https://doi.org/10.25115/kasp.v5i4.10336

Picazo-Valencia, C., y García-Campo, M. D. (2023). Análisis de la dimensión emocional del estudiantado en las prácticas de magisterio. Revista Practicum, 8(2), 45–60. https://doi.org/10.24310/rep.8.2.2023.17041

Pinedo-Castro, A. (2024). Habilidades blandas como factor clave para la mejora de la convivencia escolar. Revista Tecnológica-Educativa Docentes 2.0, 17(2), 216–230. https://doi.org/10.37843/rted.v17i2.550

Poveda, B., Barceló, M. L., Rodríguez Gómez, I., y López-Gómez, E. (2021). Percepciones y creencias del estudiantado universitario sobre el aprendizaje en la universidad y en el prácticum: un estudio cualitativo. Revista Complutense de Educación, 32(1), 41–53. https://doi.org/10.5209/rced.67953

Resch, K., y Schrittesser, I. (2023). Using the Service-Learning approach to bridge the gap between theory and practice in teacher education. International Journal of Inclusive Education, 27(10), 1118–1132. https://doi.org/10.1080/13603116.2021.1882053

Rodríguez-Zurita, D., y Morán-Rodríguez, H. (2024). Service learning: a technique that enhances university students’ social skills. WIT Transactions on Ecology and the Environment, 263, 153–163. https://doi.org/10.2495/ST240131

Sá, M. J., y Serpa, S. (2022). Higher education as a promoter of soft skills in a Sustainable Society 5.0. Journal of Curriculum and Teaching, 11(4), 1–12. https://doi.org/10.5430/jct.v11n4p1

Sánchez Alba, B., Gómez Jarabo, I., Gil Ruiz, P., y Gómez Gómez, M. (2024). Inclusión de estudiantes con discapacidad en la Universidad mediante el Aprendizaje Servicio ecosostenible. Siglo Cero, 55(2), 87–112. https://doi.org/10.14201/scero.31676

Selden, S. (2024). ‘I wonder what they do teach them in these schools’: The Chronicles of Narnia and nature-deficit disorder. Children’s Literature in Education, 55(3), 449–464. https://doi.org/10.1007/s10583-022-09515-7

Sotelino Losada, A., Mella Núñez, Í., y Rodríguez-Fernández, J. E. (2019). Aprendizaje-servicio y desarrollo de la expresión corporal en la formación del profesorado de educación infantil. Publicaciones, 49(4), 199–218. https://doi.org/10.30827/publicaciones.v49i4.11736

Spínola, H. (2021). Environmental culture and education: a new conceptual framework. Creative Education, 12(5), 983–998. https://doi.org/10.4236/ce.2021.125072

Vázquez Guzmán, F., Olguín Gil, L. E., Vázquez Zayas, E., Martínez Moreno, M., y Osorio Medrano, D. J. (2023). Desarrollo de habilidades blandas mediante aprendizaje basado en proyectos en educación superior. Pistas Educativas, 45(145), 177–189. https://pistaseducativas.celaya.tecnm.mx/index.php/pistas/article/view/3386/0

Villacís Tagle, J. L. (2024). La estimulación de habilidades blandas a través de los valores en el contexto educativo. LATAM. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades, 5(6), 168–182. https://doi.org/10.56712/latam.v5i6.2999

Cómo citar en APA:

Merino Lorente, S.(2026). Educación inclusiva y formación ciudadana en la dcencia:ApS, soft skills y educación ambiental.. Revista Iberoamericana de Educación, 100(1), 105-122. https://doi.org/10.35362/rie10017030