La participación política como generadora de educación cívica y gobernabilidad

  • Rafael del Águila Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, España.
Palabras clave: gobernabilidad, educación cívica, ciudadanía, política, participación

Resumen

Me ocuparé en este breve trabajo de la participación política como generadora de educación cívica y de gobernabilidad y trataré de señalar algunos de los problemas que derivan de esa relación.

Intuitivamente parece que existe un fuerte vínculo entre la participación política, la educación cívica y la gobernabilidad. Tendemos a pensar que si una población participa activamente en la cosa pública, esto produce casi de inmediato beneficios directos: 1) para el sistema político democrático del que se trate (aumenta la gobernabilidad, estabilidad, etc.) y 2) para los ciudadanos y su capacidad de juzgar adecuadamente los asuntos políticos. La existencia de estos beneficiosos vínculos, sin embargo, no resulta tan sencilla de demostrar ni es objeto de consenso entre los estudiosos. Trataré de explicar muy breve y superficialmente algunos de los problemas que se derivan de la citada relación.

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Citas

Notas

(1) Ver Platón: Protágoras, trad. esp. J. Calonge Ruiz, E. Lledó, C. García Cual, Gredos, Madrid, 1985, 332b-e.

(2) Un tratamiento más extenso de algunos de estos problemas en R. del Águila: «Epílogo. El centauro transmoderno: liberalismo y democracia en la democracia liberal», en F. Vallespín ed: Historia de la Teoría Política, vol. VI, Alianza, Madrid, 1995.

(3) Ver R. Dahl: «The Problem of Civic Competence», Journal of Democracy, 3, 1992, p. 47.

(4) Ver, por ejemplo, M. Warren: «Democratic Theory and Self-Transformation», American Political Science Review, 86, 1, March 1992.

(5) Ver, por ejemplo, J. Habermas: «Human Rights and Popular Sovereignty: The Liberal and Republican Versions», Ratio Juris, 7, 1, March 1994.

(6) Ver R.A. Dahl: Democracy and its Critics, Yale University Press, New Haven & London, 1989, p. 104.

(7) Ver algunos comentarios en esa dirección en D. Heater: Citizenship: The Civic Ideal in World History, Politics, and Education, Longman, London & New York, 1990, pp. 214ss.

(8) Ver J.J. Linz: «Los problemas de la democracia y la diversidad de las democracias», Discurso de investidura de Doctor Honoris Causa, Universidad Autónoma de Madrid, 1992.

(9) Ver estas reflexiones ligadas a los procesos de transición en N. Bermeo: «Sacrifice, Sequence and Strength in Successful Dual Transitions: Lessons from Spain», Journal of Politics, 56, 1994.

(10) Ver, por ejemplo, C. Offe: Contradictions of the Welfare State, The MIT Press, Cambridge, 1984, capítulo 11.

(11) La idea de Estado neutral en J. Rawls: A Theory of Justice, Harvard University Press, Cambridge Mass, 1971. En todo caso, ésta es una idea revisada en J. Rawls: Political Liberalism, Columbia University Press, New York, 1993. No podemos entrar aquí en matices importantes de la evolución de Rawls en este punto.

(12) Ver A. Guttman: «Undemocratic Education», en N.L. Rosemblum (ed.): Liberalism and the Moral Life, Harvard University Press, 1989, p. 74: «...we educate rational shoppers but not good people or virtuous citizens».

(13) Ver, por ejemplo, A. Guttman: Democratic Education, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, 1987; R. Beiner: What is the Matter with Liberalism?, University of California Press, Berkeley & Los Angeles, 1992.

(14) Ver, por ejemplo, J. Rawls, op.cit; A. Guttman: «Civic Education and Social Diversity», Ethics, 105, April, 1995; J. Habermas: «Three Normative Models of Democracy», Constelations, 1,1, 1994.

(15) En lo que sigue, ver R. Dahl: «The Problem of Civic Competence», cit; M.L. Gross: «The Collective Dimensions of Political Morality», Political Studies, 42, 1993; S. Burtt: «The Politics of Virtue Today: A Critique and a Proposal», American Political Science Review, 87, 1993; G.E. Rusconi: «Razionalità Politica, Virtù Civica e Identità Nazionale», Rivista Italiana de Sciencia Politica, 24, 1994.

(16) Desde el análisis empírico se han construido también categorías intermedias interesantes y que, en algunos aspectos, se definen en términos paralelos a los que se verán en el texto más adelante. Ver G. Sani: «Comportamiento de Masas y Modelos de Ciudadano», Revista del Centro de Estudios Constitucionales, 13, 1992 y G. Sani: «Ciudadanos y Sistema Político: Participación y Cultura Política de Masas en Italia», Revista de Estudios Políticos, 79, 1993.

(17) Por ejemplo, podría asociarla al hogar (porque la igualdad entre los géneros lo permite), a la vida profesional (pese a las jerarquías que la gobiernan), a la vida social y recreativa (el grupo de amigos puede cumplir importantes funciones de desarrollo del juicio político), etc.

(18) Ver J. Rawls, op.cit.

(19) Ibidem, p. 197, donde se afirma que una sociedad liberal justa deja más espacio que ninguna otra al florecimiento del pluralismo, pero que no existe orden social alguno que no suponga exclusión de ciertas formas de pluralismo, y en eso la sociedad liberal justa no es una excepción.

Cómo citar

del Águila, R. (1996). La participación política como generadora de educación cívica y gobernabilidad. Revista Iberoamericana De Educación, 12, 31-44. https://doi.org/10.35362/rie1201149
Publicado
1996-09-01
Sección
Artículos del monográfico
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