La irrupción de los medios de comunicación social en la vida y en las relaciones de los ciudadanos, en particular de los más jóvenes, está provocando una creciente preocupación social, con unas consiguientes y poco específicas demandas a la institución educativa.

El presente monográfico intenta explorar dichos aspectos y responder a estos y otros interrogantes. ¿Es posible que la escuela redefina su relación con la cultura y abra nuevos espacios en los que los alumnos aprendan a leer y a resignificar su propia relación con el entorno mediático? ¿Es posible que la escuela sirva de vehículo para la interpretación de la cultura y de la mutua potenciación? ¿Es posible que la escuela permita a los alumnos experimentar y definir qué significa ser productores culturales capaces de leer diferentes textos y de producirlos?

En suma, nuestro número 32 intenta explorar la relación entre la escuela y los medios de comunicación, el potencial de una educación que toma a los medios como objetos de estudio, y las formas en que esta enseñanza tiene lugar. Desde contextos y realidades muy diferentes, el objetivo es siempre el mismo: revalorizar la identidad cultural de los alumnos –en la que los medios de comunicación ocupan un lugar esencial–, y enseñar a pensar el mundo mediado y representado en la pantalla de televisión, en las páginas de un periódico, en una película o en la navegación por Internet.

Publicado: 2003-05-01